Estilos

Estilos de Decoraciòn

Los estilos en general son más que nada influencias, referencias que uno adapta a sus gustos personales y su entorno. Por lo general en las casas contemporáneas predominan las mezclas y fusiones. Los estilos por lo general se integran, se adaptan y se asocian permitiendo el nacimiento de nuevos estilos.

Una breve descripción de aquellos tan mencionados en temas de decoración ayudarán a tener un panorama de lo que se está mencionando.

Estilo Clasico

El refinamiento y el lujo de una decoración clásica otorgan un aspecto suntuoso al hábitat. Un interior clásico presenta aspectos elegantes y trabajados únicos, nada convencionales. Todo ello para crear un ambiente cálido y acogedor que trasmita tranquilidad e incite al descanso. El estilo clásico apuesta por la belleza y por la sofisticación.
Uno de los elementos básicos de una vivienda decorada al estilo clásico es la madera de cerezo, de haya o de roble. La porcelana, las plantas y las flores, son otros elementos que no pueden faltar en una hábitat clásico.
Tonos claros, lisos, aportando elegancia y distinción a la estancia y aumentando la luminosidad. Estos tonos ayudan a agrandar visualmente el espacio.
La iluminación es un aspecto esencial. Debemos iluminar las estancias de una forma suave. Para ello es recomendable el uso de bombillas de baja intensidad o de tulipas en las lámparas que filtren y dosifiquen la luz.
Los colores que son más afines con este estilo de decoración tranquilo y sensible son los colores crema. Verdes, grises o incluso amarillos. Eso sí, siempre de un tono suave, nada llamativo. La elección depende la atmósfera que le quieras darle a tu interior.

Estilo Eclèctico

El estilo ecléctico se basa en la combinación de elementos de distintas épocas y estilos, creando un ambiente exitoso estéticamente. Eclecticismo proviene del griego “eklegein”, que significa escoger. El término se aplicó a la filosofía para designar a la compatibilidad de puntos de vista, su mezcla y combinación hasta lograr un todo orgánico.

Se transfirió su sentido a las Bellas Artes en el siglo XVIII, siendo el siglo XX el del gran triunfo del eclecticismo en la decoración de interiores. Combina elementos de otros estilos como el clásico, el colonial, el rústico, el moderno, tecnológico… Tiene mucho que ver con el estilo retro ya que también se basa en la mezcla de objetos clásicos y modernos. El resultado es un conjunto muy personal y funcional, que ha de atender a nuestras necesidades más concretas.

No existen normas, ya que este estilo mixto recibe múltiples influencias y su única particularidad está en el acierto de tu forma de combinar elementos para lograr un resultado final muy estético. Pero sí puedes optar por alguna temática, como una inspiración cinéfila, el exotismo y la artesanía, . De hecho, la gran mayoría de nuestras viviendas están decoradas con estilo ecléctico.

Estilo Rùstico

Se destaca por el uso de materiales nobles y poco tratados como la madera, el mimbre o la esterilla, tanto en objetos como en paredes y pisos así crearemos un espacio rústico. También se da mucha importancia a los objetos artesanales y a las telas duras en colores claros. Puede resultar un estilo sencillo o sofisticado, tratando de evitar los ambientes sobrecargados

Estilo Ingles

La opulencia y el carácter del estilo inglés tradicional están hechos para aquellos que aman el clasicismo. La pauta básica y esencial del estilo inglés es conseguir una elegancia clásica.
La caoba es uno de los elementos esenciales en la decoración al estilo ingles. Todos los muebles deben estar hecho de caoba. Esta madera elegante y fina es un símbolo de distinción de este estilo.

Los sofás y las butacas Chester son unos elementos esenciales. Tienen los brazos curvos y el respaldo muy bajo. Son amplios butacas de cuero adornados con tachas decorativas. Las lámparas de araña y los candelabros son otros de los elementos tradicionales del mobiliario clásico de la decoración al más puro estilo inglés.
Otro tipo de mobiliario son las bibliotecas para colocar libros (por supuesto, libros clásicos, antiguos y de tapas elegantes), escritorios y mesas auxiliares, sillas,…todos ellos de madera caoba y muy refinados y elegantes.
Los colores que más se acercan al estilo inglés son el marrón, el gris, el verde oliva y el blanco. Colores pastel o cálidos, pero siempre en armonía.
Elementos decorativos que combinan muy bien con este estilo son globos terráqueos, tableros de ajedrez con las fichas colocadas, portalápices con plumas y sus accesorios, etc.

Estilo Zen

Busca la armonía a través de la simplicidad; utiliza pocos objetos, materiales naturales y presencia de aromas. Utiliza colores claros y tonalidades neutras. Los muebles deben ser de lo más simples en sus líneas, en general bajos, de líneas rectas que invitan al orden, mayormente conservan el color de la madera natural.

El estilo Zen se está imponiendo como la tendencia de moda en la arquitectura y el diseño de interiores. La gente lo busca porque permite alcanzar la armonía y la paz necesarias para relajarse y meditar.

Una de las razones por las cuales esta línea -alejada del clasicismo-es cada vez más solicitada por la gente, puede ser el mundo caótico en el que vivimos. El estrés, los tiempos acelerados y las obligaciones en el trabajo dificultan el relax, ocasionando que uno nunca pueda "desconectarse". Así, el entorno (ya sea de la vivienda o de la oficina) juega un papel fundamental en el estado de ánimo y humor de la persona, facilitando su autoconocimiento

Pero no es necesario tirar paredes o construir de nuevo la casa para poder tener aunque sea algunos elementos de este tipo de arquitectura. También se puede recurrir a la ambientación de espacios ya existentes.

Los aspectos más destacados dentro de un espacio zen son la sobriedad y la comodidad, ya que se pretende vivir confortablemente y sin obstáculos. También se le da mucha importancia al contacto con la naturaleza

Estilo Loft

Estilo claramente contemporáneo y muy de tendencia, el estilo loft es el resultado de una reconversión de locales industriales en viviendas. Por tanto, nos encontramos con grandes espacios, con un look industrial muy marcado y que tiene como influencias toda una tendencia de objetos decorativos que han desplazado su concepto original para entrar  en cualquier tipo de hábitat.

El estilo loft  es ideal si te gustan los elementos rectilíneos y el orden. Además, es un estilo de decoración que juega mucho con las luces y con la overtura de espacios. La luz es importantísima en este estilo. La luz natural, proveniente de las ventanas y oberturas al exterior debe fluir con total libertad y fundirse con el espacio.
Debes tener en cuenta que el estilo loft intenta, siempre que sea posible, conservar los elementos estructurales originales y mantenerlos a la vista.
Las zonas comunes y las zonas más íntimas suelen estar separadas entre sí, para tener algo más de intimidad. Este es un distintivo de los loft: poseen las zonas comunes abiertas y comunicadas entre sí y las zonas íntimas separadas y aisladas.
Estas dos zonas pueden separarse al mismo nivel, pero habitualmente los lofts cuentan con dos plantas unidas entre ellas mediante una escalera o rampa muy visibles.

Estilo Minimalista

Se caracteriza por la simplicidad de sus formas, ambientes amplios y despojados, formas geométricas, líneas puras, y colores neutros, buscando el equilibrio de la mínima expresión.

Minimalista no quiere decir inhabitado, ni mucho menos. El estilo minimalista, lejos ser algo sin sentimientos, permite exprimir todos los matices de nuestra sensibilidad y de nuestra inspiración.
Los objetos en él presente toman una significación particular. El estilo minimalista está indicado para todos los amantes de la simplicidad, de la serenidad y de la sobriedad.

Contrariamente a la decoración tradicional, en la minimalista no se busca rellenar el espacio sino preservar el espacio. El matiz o el acento está puesto más sobre las estructuras y las formas que sobre los accesorios. Las paredes, los suelos, las superficies y la luz sirven ellos mismos para representar la decoración.
Los espacios de orden, de colocación, son quizás los elementos más importantes del estilo minimalista, pues todo lo que puede dar una impresión de desorden se elimina o se disimula.
Los tonos neutros cómo el beige y el gris utilizados en degradados y, por supuesto, el blanco, crearán un fondo ideal y darán la sensación de mayor amplitud a la habitación.

Cada mueble se elige en cuestión de su función y de su utilidad, sin sacrificar por ello la comodidad. Pocos accesorios hacen falta en una decoración minimalista. Algunas flores en un jarrón o algunas frutas en un frutero servirán para decorar.